— Any day. Aplausos era lo único que podía escuchar al momento de concluir con su gran elaborado trabajo, después de varios días esforzándose quizá por hacerlo perfecto, pero sabía bien que aunque no fuera por completo así, había hecho su mayor esfuerzo y pensaba que todo saldría como esperaba. Aunque muy poco entendía, extendió cada costado de sus labios al recibir cada uno de los positivos comentarios de los productores y hasta de sus buenos compañeros. Pensaba que era un privilegio haber aceptado realizar uno de los pocos trabajos de pantalla grande. Agradeció con pequeñas reverencias hacia sus mayores -o sea, la mayoría- y hasta la cámaras que, poco a poco, su luz molestaba pero con cierto animo igual continuaba. —Muchas gracias... —No, eso no había sonado para nada bien. Parecía una persona que tenía escasa esperiencia. Suspiró, aclaró su garganta y continuó., sinceramente no entendía porqué su corazón latía de manera tan fuerte y acelerada con cada cuestión que le hacían, aunque procuró responder a cada una de ellas, o al menos a la mayoría. Una de las mayores sorpresas que tuvo fue aquel pastel inspirado en él que le hizo quedar inmóvil por un corto momento, detallandolo y admirando a quien realizó aquel trabajo. Era tan inevitable no agradecer, aunque en forma de broma aunque en parte en serio, los más grandes lo regañaran tanto por hacerlo a cada segundo. Era inevitable. Juraba que sus labios temblarían si pasaban unos minutos más al percibir como sus manos hacían mencionado, y como no, su cada una de las prendas que tenía eran de una tela finita, excluyendo a su pantalón. Lamentaba no haber llevado un gran saco con él, aunque tampoco se iba a quedar ahí esperando que cada espasmos de escalofríos se apoderara de su anatomía, y por ello se despidió de la mayoría de las personas que se encontraban en la gran sala de reunión y agradeció que un compañero cercano a él también se iría, invitándolo a llevarlo a su departamento en su automóvil. En el transcurso del camino, escuchó sus quejas, en si, toda su vida en unos minutos, aunque algo más le llamo llamó la atención a ambos y fue aquella, visualmente atractiva, cafetería. Era de noche y realmente no sabía si las cafeterías normalmente se encontrarán abiertos a esa hora, aunque ambos tuvieron la misma idea y se adentraron en aquel lugar luego de haber salido de aquel pequeño espacio, y haber dejado el tema a un lado. No le vendría mal que antes de ir a sus casas a descansar, tomaran algo caliente y en el caso del más muchacho, comer; quien le invitó a sentarse y sin tener razones para rechazarle, fue directo hasta una mesa con ventana a su lado. Qué prudente, aunque la misma se encontrara cerrada. No era para nada bueno hablando, aunque de un momento a otro un tema de conversación empezó siendo ciertamente algo interesante, aunque no estaba con tantas ganas de conversar. Extrañamente frescura pasó por todo su cuerpo una vez dio un sorbo cuidadoso a su vaso de café y sus fosas nasales se llenaran de aquel delicioso aroma. En efecto eso era lo que necesitaba. 。 。 。 Diez y punto... Es hora de regresar a cada, y así fue, con ansias por todo su cuerpo con la simple idea de estar con su pareja y abrigarse hasta la cabeza. Aquel frío no era tan agradable, aunque así continuaría quizá por dos meses más y tendría que acostumbrarse.

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